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Por Redacción Guía Libre, con información de ADN40

Transcripción de texto a voz

 

El avance tecnológico ocurre a tal velocidad que muchos de los objetos y herramientas que hoy utilizamos de manera cotidiana —incluidos algunos dispositivos electrónicos— podrían quedar obsoletos en las próximas décadas. Entre ellos destacan los cables y los teléfonos celulares, que podrían ser reemplazados por tecnologías más eficientes y adaptadas a las nuevas formas de interacción digital.

Aunque el teléfono celular se ha convertido en una extensión de nuestra vida diaria, diversos especialistas coinciden en que su permanencia no está garantizada. El desarrollo de dispositivos más intuitivos y menos invasivos, como los lentes inteligentes de realidad aumentada, apunta a un futuro en el que el celular dejaría de ser el centro de la comunicación, el trabajo y el entretenimiento.

A esta lista de tecnologías en riesgo de desaparecer se suman los cables físicos. La conectividad inalámbrica continúa evolucionando y todo indica que el WiFi y otras soluciones sin cables se consolidarán como la principal vía de transmisión de datos en hogares, oficinas y espacios públicos.

El fin de los cables y el dominio de la conectividad inalámbrica

Si bien todavía existen obstáculos técnicos para eliminar por completo los cables, tecnologías como WiFi, Bluetooth, WiMAX y la carga inalámbrica han permitido que cada vez más dispositivos funcionen sin conexiones físicas.

Actualmente, ya es común utilizar de manera inalámbrica equipos como:

  • Audífonos
  • Teclados de computadora
  • Mouse
  • Bocinas
  • Impresoras
  • Robots y dispositivos automatizados

El principal reto no es la transmisión de datos, sino el suministro de energía. A diferencia de la información, la electricidad aún depende de baterías, pilas recargables o conexiones directas a la red eléctrica, lo que mantiene vigentes ciertos cables.

¿Por qué los celulares podrían desaparecer?

Los teléfonos inteligentes se han vuelto indispensables: con ellos nos comunicamos, trabajamos, nos informamos y organizamos nuestra vida diaria. Sin embargo, su eventual obsolescencia no es una idea descabellada frente a los acelerados avances tecnológicos.

Yann LeCun, científico en jefe del laboratorio de Inteligencia Artificial de Meta y profesor de la Universidad de Nueva York, ha señalado que en un plazo de 10 a 15 años las personas podrían dejar de usar teléfonos inteligentes. En su lugar, se impondrían lentes de realidad aumentada, capaces de integrar información digital al entorno físico para investigar, trabajar, entretenerse y comunicarse de manera más natural.

De concretarse estas predicciones, el celular pasaría a formar parte de una lista cada vez más amplia de tecnologías que marcaron una época, pero que fueron superadas por innovaciones más eficientes y adaptadas al futuro digital.