Por Redacción Guía Libre
El Mercado Libertad, mejor conocido como San Juan de Dios, siempre ha sido mucho más que un sitio para comprar. Es un punto de encuentro donde conviven la gastronomía, el comercio popular, las tradiciones y la arquitectura moderna que convirtió a Guadalajara en un referente del siglo XX. Hoy, ese patrimonio suma un nuevo capítulo gracias a una intervención que no sólo mejora su infraestructura, sino que también recupera su esencia artística.
La transformación encuentra uno de sus mayores aciertos en el lenguaje del color. La incorporación de una gran composición cerámica y de mosaicos devuelve al inmueble la intención con la que el arquitecto Alejandro Zohn imaginó este espacio: un edificio vivo, donde la arquitectura dialogara con la actividad cotidiana del mercado. La intervención artística, inspirada en esa idea original, convierte nuevamente al color en un elemento que acompaña la experiencia de recorrer sus pasillos.
Con más de 33 mil mosaicos distribuidos en una superficie de mil 500 metros cuadrados, el mural instalado sobre la cubierta de 190 locales se convierte en el más grande de Jalisco. Su composición evoca la riqueza cromática de las frutas, verduras y productos que históricamente han dado identidad al mercado, aportando una nueva lectura visual al edificio sin romper con su legado arquitectónico.
La tradición cerámica de Jalisco también encuentra un lugar en esta renovación. El uso de este lenguaje artístico, estrechamente ligado al trabajo de creadores como Noé Suro, reafirma la vocación de Guadalajara como una ciudad donde el arte forma parte de los espacios públicos y cotidianos. Más allá de su función decorativa, la cerámica aporta textura, permanencia y una identidad visual que eleva el valor patrimonial del inmueble, integrando la creación contemporánea con uno de los mercados más importantes de América Latina.

Una renovación para preservar el patrimonio
La intervención encabezada por la presidenta municipal Vero Delgadillo tuvo como prioridad garantizar la seguridad de comerciantes y visitantes sin alterar la esencia arquitectónica del edificio, considerado de máxima protección patrimonial.
Con una inversión de 37 millones de pesos, los trabajos incluyeron la modernización del sistema contra incendios, mantenimiento a transformadores eléctricos, una nueva red eléctrica, sistemas de ventilación y extracción, reforzamiento estructural mediante micropilotes, rehabilitación de pisos, iluminación, jardineras y el patio de maniobras, además de atender filtraciones y daños ocasionados por socavones.
Durante la entrega de las obras, Delgadillo destacó que la intervención representa una apuesta por conservar uno de los espacios que mejor reflejan la identidad de Guadalajara y la historia de miles de familias que encuentran en el mercado su forma de vida.
Más que una rehabilitación física, la renovación del Mercado Libertad devuelve protagonismo a un edificio que forma parte de la memoria colectiva de la ciudad. Entre la arquitectura de Alejandro Zohn, la fuerza expresiva de la cerámica y el nuevo mosaico que corona sus techos, San Juan de Dios reafirma que el patrimonio también puede renovarse sin perder su esencia, manteniendo vivo uno de los corazones culturales, comerciales y gastronómicos de Guadalajara.
