Compartir en redes:

Resumen editorial:

  • Google probará sus chips de IA en órbita con apoyo de las empresas Planet y SpaceX.
  • Busca aprovechar la luz solar continua en el espacio; el calor y la radiación son grandes retos.
  • En 2027 ensayará conexiones láser; el ahorro económico todavía no está demostrado.

Por Redacción Guía Libre.

La próxima frontera de la inteligencia artificial podría estar sobre nuestras cabezas. Google prepara el envío de sus chips al espacio para explorar una idea que parece de ciencia ficción: centros de datos que orbiten la Tierra y aprovechen la luz del Sol para alimentar su capacidad de cómputo.

La primera prueba del Proyecto Suncatcher viajará en la misión compartida Transporter-18 de SpaceX, con un prototipo desarrollado junto con Planet. Google confirmó el 24 de septiembre que el lanzamiento está previsto para la próxima semana; la cobertura de Ars Technica sitúa el despegue el jueves 1 de octubre de 2026, sujeto a cambios.

El objetivo inicial es comprobar cómo funcionan en órbita las Unidades de Procesamiento Tensorial, conocidas como TPU, que Google utiliza para tareas de inteligencia artificial. La misión recopilará información sobre su respuesta a las vibraciones del lanzamiento, la radiación y las condiciones térmicas del entorno espacial.

Suncatcher fue presentado en noviembre de 2025 como una investigación de largo plazo. Su propuesta consiste en conectar satélites equipados con procesadores para que trabajen de manera conjunta, distribuyendo las tareas de cómputo entre equipos que se desplazan alrededor del planeta.

El gran atractivo está en la energía. Según Google, en una órbita adecuada los paneles solares podrían ser hasta ocho veces más productivos que en la superficie terrestre y recibir iluminación casi continua. Esa ventaja reduciría la necesidad de baterías, aunque todavía falta demostrar el rendimiento del sistema completo.

La idea cobra fuerza mientras crece el apetito eléctrico de la infraestructura digital. La Agencia Internacional de Energía calcula que el consumo mundial de los centros de datos podría pasar de 485 teravatios-hora en 2025 a unos 950 en 2030. Los dedicados a inteligencia artificial aumentarían su consumo aún más rápido: lo triplicarían durante ese periodo.

Pero conseguir energía es solo una parte del desafío. Los procesadores producen mucho calor y, en el vacío, no hay aire que ayude a enfriarlos. Google trabaja con conductos de calor y radiadores para evitar el sobrecalentamiento, una de las pruebas decisivas para saber si estos equipos pueden operar de forma confiable.

La radiación representa otro examen exigente. Los ensayos terrestres con procesadores Trillium han arrojado resultados prometedores, pero el espacio permitirá observar su comportamiento real. Además, cualquier avería plantea una dificultad adicional: sustituir un componente en órbita es mucho más complicado que cambiarlo dentro de un centro de datos terrestre.

El siguiente paso llegará en 2027, cuando Google prevé poner dos satélites en órbita para probar su comunicación mediante láseres de gran ancho de banda. Mantener esa conexión requiere una precisión extraordinaria entre aparatos en movimiento, especialmente si se busca que compartan grandes cargas de trabajo.

La promesa económica también despierta expectativas. Elon Musk estima que el espacio podría convertirse, en dos o tres años, en la alternativa más barata para generar cómputo de IA. El estudio de Google contempla otro horizonte: hacia mediados de la década de 2030, una fuerte reducción de los precios de lanzamiento podría acercar ciertos costos orbitales a los energéticos de instalaciones terrestres.

La carrera ya tiene otros participantes. Starcloud informa que lanzó en noviembre de 2025 un satélite equipado con una GPU Nvidia H100. Por ello, la novedad de Suncatcher es el inicio de las pruebas orbitales de este proyecto de Google, dentro de un sector que ya explora cómo llevar más capacidad de procesamiento fuera del planeta.

Por ahora, no existe una fecha anunciada para que Suncatcher ofrezca servicios comerciales ni una demostración de que un centro de datos completo resulte más barato en el espacio. La primera misión tendrá una tarea concreta: descubrir qué funciona, qué falla y qué debe cambiar antes de que la IA pueda encontrar un nuevo hogar entre satélites.

Queremos escucharte

¿Tienes una sugerencia, información para compartir o una consulta? Escríbenos.

Entre 10 y 5,000 caracteres. Tu mensaje se enviará de forma privada a este sitio.