Por Redacción Guía Libre

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La inteligencia artificial generativa dejó de ser una herramienta reservada para especialistas y comenzó a entrar en oficinas, comercios, escuelas y negocios. Un análisis preliminar de la organización México, ¿Cómo Vamos? estima que 2.93 millones de empleos, equivalentes al 4.9% del mercado laboral nacional, presentan ya una exposición media o alta a esta tecnología.

Para el ciudadano común, esto significa que actividades como redactar documentos, responder mensajes, organizar información, atender clientes o capturar datos pueden realizarse ahora en menos tiempo con herramientas de inteligencia artificial. El cambio no ocurrirá únicamente en las grandes compañías: también llegará a pequeños negocios, oficinas públicas, despachos y comercios.

Tener un empleo expuesto no significa necesariamente que la persona vaya a perderlo. La cifra identifica puestos donde una parte importante de las tareas puede automatizarse o realizarse con ayuda de programas inteligentes, por lo que el resultado puede ser una mayor productividad, una reorganización del trabajo o, en los casos más extremos, una reducción de personal.

Entre las ocupaciones con mayor exposición aparecen secretarias, recepcionistas, capturistas de datos, auxiliares administrativos, operadores de centros de llamadas, vendedores por teléfono, cajeros bancarios y trabajadores dedicados a elaborar o revisar documentos. Son puestos donde predominan las tareas repetitivas y el manejo de información digital.

El impacto podría ser mayor para las mujeres. El estudio calcula que 1.87 millones de trabajadoras, equivalentes al 7.7% del empleo femenino, se encuentran en actividades con exposición media o alta, frente a 1.06 millones de hombres, alrededor del 3% del empleo masculino. En otras palabras, casi dos de cada tres puestos identificados están ocupados por mujeres.

Esta diferencia se explica porque muchas mujeres trabajan en áreas administrativas, atención al público, recepción y captura de información. La inteligencia artificial puede ayudarles a reducir cargas repetitivas, pero también podría ser utilizada por algunas empresas para concentrar más funciones en menos empleados.

Los jóvenes constituyen otro grupo que deberá prestar atención. Los puestos de asistente, capturista, recepcionista o ejecutivo telefónico han funcionado durante años como una primera oportunidad para ingresar al empleo formal, comenzar a cotizar en la seguridad social y demostrar experiencia laboral. Si esas vacantes disminuyen, podría volverse más difícil conseguir el primer trabajo.

En contraste, las ocupaciones que requieren esfuerzo físico, uso de herramientas, desplazamiento o atención personal directa presentan una menor exposición inmediata. Cocineros, peluqueros, trabajadores domésticos, vendedores presenciales, técnicos y personas dedicadas al mantenimiento difícilmente pueden ser sustituidos por completo mediante una aplicación.

En Jalisco, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) calcula que alrededor del 18.2% de los trabajadores se desempeña en ocupaciones donde al menos una quinta parte de las tareas podría realizarse en la mitad del tiempo con ayuda de inteligencia artificial. El porcentaje es distinto al 4.9% del análisis de México, ¿Cómo Vamos?, porque la OCDE utiliza una definición más amplia de exposición.

El efecto puede sentirse especialmente en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), donde se concentran empresas tecnológicas, centros de atención telefónica, servicios financieros, despachos, oficinas corporativas, agencias de publicidad y medios de comunicación. En estos sectores, la inteligencia artificial ya puede redactar textos, resumir reuniones, generar imágenes, clasificar solicitudes y contestar preguntas frecuentes.

Existen varias oportunidades para las y los empleados. Estudios internacionales han encontrado que los asistentes de inteligencia artificial pueden elevar la productividad y beneficiar especialmente a trabajadores con menor experiencia. Una persona puede atender más clientes, preparar documentos con mayor rapidez o dedicar menos tiempo a tareas rutinarias, siempre que revise los resultados y conserve el control de las decisiones.

El riesgo aparece cuando las empresas utilizan esas mejoras únicamente para reducir puestos, aumentar las cargas de trabajo o vigilar con mayor intensidad a sus empleados. La IA también puede cometer errores, inventar información o reproducir prejuicios, por lo que no debería utilizarse sin supervisión humana en decisiones laborales, financieras, médicas o legales.

En México el desafío es mayor, porque 54.8% de la población ocupada trabaja en la informalidad. Si una persona pierde un empleo administrativo formal y termina en una actividad informal, podría quedarse sin seguridad social, vacaciones, ahorro para el retiro y estabilidad en sus ingresos.

Para prepararse, no es indispensable convertirse en programador. Los trabajadores pueden comenzar aprendiendo a utilizar asistentes de IA para redactar, ordenar información, comparar opciones y resolver tareas cotidianas.

También será importante fortalecer habilidades que las máquinas no reproducen fácilmente, como el trato humano, el criterio, la creatividad, la negociación y la capacidad de verificar información.

La inteligencia artificial no eliminará de inmediato millones de empleos, pero sí cambiará la manera de trabajar. Para México y Jalisco, la verdadera diferencia estará en si esta tecnología se utiliza para reemplazar personas o para ayudarlas a ser más productivas. La capacitación, la protección laboral y el acceso equitativo a las herramientas serán fundamentales para que el cambio beneficie al ciudadano común.