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– Por Redacción Guía Libre

Este fin de semana, exactamente ayer, sábado 27 de septiembre, se celebró el Día Mundial del Turismo, fecha proclamada por la Organización Mundial del Turismo (OMT) para reflexionar sobre la importancia de esta industria en el desarrollo económico, cultural y social de los países.

Actualmente, la Organización Mundial de las Naciones Unidas (ONU Turismo) ha relacionado la conmemoración con los objetivos establecidos en la Agenda 2030, buscando crear conciencia mundial sobre el esfuerzo en conjunto para alcanzarlos.

En esta ocasión, la histórica ciudad de Malaca, Malasia, Patrimonio de la Humanidad desde 2008, será la sede del ciclo de ponencias, albergando a su vez la Séptima Conferencia Mundial de Turismo, la cual se celebra el 28 de septiembre. Ambos eventos tienen como temáticas el papel de la innovación y la inversión inclusivas, con un enfoque dirigido al acceso a la educación y desarrollo de habilidades digitales.

Este año el lema del Día Mundial del Turismo 2025 es «Turismo y Transformación sostenible», y se se sustenta principalmente en el objetivo de «Construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización sostenible y fomentar la innovación», respaldado con el objetivo de lograr «Ciudades y comunidades sostenibles».

Se plantea la necesidad de invertir en la modernización de las industrias turísticas, garantizando prácticas amigables con el entorno. Al crear fuentes laborales justas, se fortalece la economía, generando tasas de crecimiento estables.

Plantea que, ante un contexto cada vez más digitalizado, se requiere garantizar el acceso a la banda ancha móvil para el 100% de la población mundial, permitiendo la intercomunicación en todas las regiones.

En México, el turismo representa una de las principales fuentes de divisas, empleo y promoción internacional, al tiempo que se convierte en un escaparate para la riqueza cultural y natural del país.

Nuestro país se mantiene como uno de los destinos más visitados del mundo. Playas, pueblos mágicos, ciudades coloniales y zonas arqueológicas reciben cada año a millones de turistas internacionales. Según cifras recientes, México supera los 40 millones de visitantes extranjeros anuales, consolidando su posición entre los diez países más atractivos para el turismo global.

La fuerza de Jalisco en el mapa turístico

Dentro de este panorama nacional, Jalisco ocupa un lugar privilegiado. Reconocido como “la tierra del tequila, el mariachi y la charrería”, el estado combina tradición, modernidad y una creciente infraestructura turística. Guadalajara, como capital, atrae tanto al turismo cultural como al de negocios, con eventos internacionales como la Feria Internacional del Libro (FIL) y el Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG).

El atractivo de Jalisco no se limita a su capital. Municipios como Tequila, inscrito como Patrimonio Mundial por la UNESCO, y Chapala, con su famoso lago, son polos de atracción que cada año suman visitantes nacionales e internacionales. Además, Ajijic ha cobrado relevancia como destino de retiro y convivencia multicultural, mientras que Mascota, Tapalpa y Mazamitla se consolidan como referentes del ecoturismo y del descanso en la sierra.

En los últimos años, Jalisco ha apostado por el turismo sostenible y la innovación. Proyectos como “Rutas del Tequila”, el turismo de aventura en la Sierra Occidental y el aprovechamiento del patrimonio cultural wixárika, reflejan una estrategia que busca equilibrar el desarrollo económico con la preservación ambiental y la inclusión de comunidades originarias.

Impacto económico y social

El turismo en Jalisco representa más del 9% del Producto Interno Bruto estatal y genera cientos de miles de empleos directos e indirectos. Hoteles, restaurantes, agencias de viaje, transporte y artesanías dependen en gran medida de esta industria, que no solo aporta ingresos, sino que también fortalece la identidad cultural y la proyección internacional del estado.

Pese a su fortaleza, el sector enfrenta retos importantes: diversificar la oferta más allá de los destinos tradicionales, garantizar la seguridad de los visitantes y mejorar la conectividad aérea y terrestre. Asimismo, el cambio climático exige políticas que aseguren la preservación de playas, montañas y ecosistemas clave, que son la base de la oferta turística.

México y Jalisco tienen motivos para celebrar, pero también para reflexionar. El turismo debe seguir siendo un motor de desarrollo incluyente, sostenible e innovador. El reto es aprovechar su potencial no solo como fuente de divisas, sino también como una plataforma de intercambio cultural y de fortalecimiento de la identidad nacional, con Jalisco como protagonista destacado en esta historia.