-Por Redacción Guía Libre
En 1990, el estadounidense Tom Stuker tomó una decisión que cambiaría para siempre su forma de viajar: pagó cerca de 290 mil dólares por un pase vitalicio de United Airlines que le permitía volar de manera ilimitada y de por vida. Lo que para muchos parecía un gasto desproporcionado, para él resultó “la mejor inversión de mi vida”.
Desde entonces, Stuker ha recorrido más de 37 millones de kilómetros —equivalentes a unos 23 millones de millas—, visitando cientos de destinos en todos los continentes. Su pase incluía vuelos en primera clase y la posibilidad de llevar acompañantes, lo que convirtió sus viajes en experiencias de lujo permanentes.
El legendario viajero ha pasado tanto tiempo en el aire que, en más de tres décadas, ha conocido a tripulaciones de todo el mundo, ha hecho amigos en aeropuertos y ha convertido los aviones en su segundo hogar. Sus historias van desde cenas con chefs famosos a bordo hasta escapadas improvisadas a ciudades exóticas.
La historia de Stuker también refleja un capítulo único en la historia de la aviación comercial. United dejó de vender este tipo de pases pocos años después, ya que representaban un costo altísimo para la compañía. Hoy, se consideran piezas de colección y su existencia forma parte del folclore aeronáutico.
Para Tom Stuker, sin embargo, el valor de su pase no se mide en dinero, sino en experiencias. Y, mientras pueda seguir abordando vuelos con solo mostrar su tarjeta vitalicia, seguirá acumulando millas, recuerdos y anécdotas que pocos en el mundo podrían igualar.
