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Por Redacción Guía Libre 

Transcripción de texto a voz

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La confirmación de que la selección de la República Democrática del Congo disputará partidos del Mundial 2026 en Guadalajara, México, y Houston, en Estados Unidos, comenzó a generar inquietud entre especialistas en salud pública, luego del brote de ébola que actualmente afecta a regiones del país africano.

Aunque por ahora no existe una alerta oficial emitida por la FIFA ni por las autoridades sanitarias mexicanas, el tema ya comenzó a discutirse entre médicos e infectólogos, especialmente por el flujo internacional de visitantes que implicará la Copa del Mundo.

Uno de los primeros en pronunciarse fue el infectólogo Francisco Moreno, quien consideró que los protocolos preventivos deberían endurecerse para evitar cualquier escenario de riesgo sanitario durante el torneo internacional.

“Deberían poner en cuarentena a los jugadores por 21 días, que es el periodo de incubación del virus, y limitar el ingreso de aficionados provenientes de zonas afectadas. Son medidas duras, pero la pandemia nos enseñó lo que ocurre cuando no se toman en serio este tipo de infecciones”, advirtió el especialista.

Sin embargo, posteriormente se aclaró que los futbolistas de la selección congoleña no radican actualmente en su país y desarrollan sus carreras profesionales en distintas ligas del mundo, principalmente en Europa y Medio Oriente.

Los integrantes del representativo africano juegan en clubes de España, Inglaterra, Francia, Grecia, Turquía, Escocia, Polonia, Egipto, Emiratos Árabes y Chipre, por lo que se prevé que la concentración del equipo ocurra fuera del Congo antes de viajar a Norteamérica.

Eso reduce considerablemente el riesgo sanitario relacionado directamente con los jugadores, pero no elimina la preocupación respecto a miles de aficionados que podrían desplazarse desde zonas con presencia activa del virus.

De hecho, el gobierno de Estados Unidos ya tomó medidas preventivas más estrictas y prohibió el ingreso de extranjeros que hayan estado recientemente en República Democrática del Congo, Uganda o Sudán del Sur durante los últimos 21 días.

Las restricciones migratorias implementadas por las autoridades estadounidenses forman parte de una estrategia para contener posibles contagios y evitar que eventos masivos internacionales se conviertan en puntos de propagación.

La situación coloca bajo atención especial a ciudades sede del Mundial como Guadalajara, Houston y Atlanta, donde la selección congoleña disputará encuentros de la fase de grupos ante Portugal, Colombia y Uzbekistán.

El partido programado en Guadalajara será el 23 de junio de 2026 frente a Colombia, un encuentro que podría atraer una importante movilización de aficionados internacionales hacia la capital jalisciense.

Hasta el momento, ni la FIFA ni el Comité Organizador del Mundial han anunciado medidas extraordinarias relacionadas específicamente con el brote de ébola, aunque expertos consideran inevitable que existan controles sanitarios reforzados conforme se acerque el torneo.

La experiencia global dejada por el COVID-19 modificó por completo la manera en que gobiernos y organismos deportivos enfrentan riesgos epidemiológicos en eventos masivos, particularmente aquellos que movilizan a millones de personas entre continentes.

Mientras avanza la cuenta regresiva rumbo al Mundial 2026, la combinación entre futbol, movilidad internacional y brotes infecciosos vuelve a colocar sobre la mesa un debate incómodo: cómo garantizar la fiesta deportiva más grande del planeta sin poner en riesgo la salud pública.

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