Por Redacción Guía Libre, con información de la UdeG
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Guadalajara se convierte, una vez más, en ventana del cine latinoamericano. Esta vez, con Chile como protagonista, una exposición reúne en un solo espacio más de un siglo de historia fílmica condensada en imágenes (carteles, afiches o pósters) que, antes de invitar al espectador a una sala, ya contaban una historia.
La muestra “Cine chileno: después de vivir un siglo” fue inaugurada en la Galería Jesús Guerrero Galván de la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco “Juan José Arreola”, como parte de las actividades del 41 Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), donde Chile funge como país invitado de honor.
Se trata de un recorrido visual compuesto por 50 afiches que abarcan desde finales del siglo XIX hasta la actualidad, piezas que no sólo promocionaron películas, sino que terminaron por convertirse en símbolos culturales de distintas generaciones.
Cada cartel es una puerta de entrada. Primero, promesa de una historia; después, recuerdo colectivo. En ese tránsito, los afiches se transforman en documentos que registran el pulso de una sociedad.
Las obras exhibidas son reproducciones de materiales originales resguardados por la Cineteca Nacional de Chile, bajo la curaduría de su director, Marcelo Morales, lo que garantiza un recorrido fiel por la evolución estética y narrativa del cine chileno.

Antes del corte del listón, la directora del FICG, Estrella Araiza, subrayó el espíritu de la muestra: provocar curiosidad y abrir la puerta al descubrimiento de nuevas cinematografías.
“Se trata de explorar, de apreciar y después buscar estas películas. Que nunca dejemos de ir tras nuevos horizontes”, expresó al invitar al público a adentrarse en este universo visual.
Entre los carteles destacan títulos emblemáticos como La agonía de Arauco (1917), El húsar de la muerte (1925), El chacal de Nahueltoro (1969) y El agente topo (2020), piezas que permiten rastrear las transformaciones sociales, políticas y estéticas del país sudamericano.
También aparecen obras como Ya no basta con rezar, Cien años esperando un tren o Tony Mañero, que evidencian cómo el cine chileno ha dialogado constantemente con su contexto histórico.
Para Daniel Laguna Gutiérrez, Secretario Ejecutivo del Fondo de Fomento al Audiovisual de Chile, esta exposición es una oportunidad para tender puentes culturales entre ambos países.
“El afiche no es un papel viejo: es memoria viva. Es testigo de lo que hemos sido como sociedad y de cómo contamos nuestras historias”, expresó durante la inauguración.
Desde la sede anfitriona, Francisco Javier Sanza García, coordinador del acervo contemporáneo de la BPEJ, destacó la fuerza del cine chileno como una narrativa que ha resistido momentos complejos de su historia.
Recordó que se trata de una cinematografía que ha sobrevivido a censura, exilios y crisis políticas, pero que ha logrado reconstruirse con una voz propia, crítica y profundamente latinoamericana.
“Es un cine que no le teme a su pasado, que carga con sus contradicciones y que sigue teniendo algo urgente que decirnos”, apuntó.
La exposición no sólo invita a mirar carteles, sino a detenerse en ellos, a leerlos como si fueran páginas de una historia mayor: la de un país que ha encontrado en el cine una forma de resistencia y de identidad.
En ese sentido, la muestra funciona como un puente entre generaciones, donde cada imagen conecta pasado y presente, memoria y actualidad.
Así, en pleno corazón de Guadalajara, Chile proyecta algo más que cine: comparte su memoria visual, su historia y su manera de narrarse ante el mundo.
